FINANCIAMIENTO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO
Desde hace mucho tiempo, se ha visto que la educación ha sido un pilar de mucha importancia para el desarrollo político, cultural, económico y social de cualquier país ya que a través del sistema educativo se han contrarrestado muchas deficiencias que la sociedad presenta. En este ensayo, le otorgo auge a una temática ya muy popular en nuestro país, ésta es referida al escaso financiamiento que se le aporta a la educación superior y que repercute directamente en la sociedad donde destacan los profesionistas egresados que no pueden enfrentarse a los nuevos retos de una sociedad cambiante.
A todos los problemas de equidad, calidad y organización educativa, hay que añadir la omisión y el castigo presupuestario padecido por la educación pública, de por sí las tasas históricas de inversión educativa han sido inferiores a la recomendación internacional de un 8% del PIB para países en desarrollo. A esa insuficiencia histórica, los últimos años añadieron un severo recorte en términos reales del presupuesto educativo. Calculado a precios constantes de 1982, la caída del gasto educativo entre ese año y 1987 fue de 35.9 %( Guevara, G. 2000).
Factores políticos, no educativos, deciden en mayor parte la asignación de recursos para el sector educativo. En las decisiones de asignación presupuestal imperan los mecanismos informales, las presiones, la complicidad burocrática y la negociación a puerta cerrada, caminos todos ajenos, a menudo contrapuestos, a los criterios técnicos que debieran regir en el sector (Guevara, M. 2000).
Esta volubilidad política de la asignación presupuestal está en la base de una de las inequidades más ostensibles del sistema: aunque los costos unitarios son diferentes en cada nivel educativo, la educación superior, con sólo el 5 % de la población escolar del país, absorbe más del 20 % del gasto económico. Todos estos factores han terminado por fijar la limitación básica del `proceso de asignación presupuestal: no sabemos cuanta educación se compra o genera por cada peso público invertido en ella (Op. Cit. 2000).
Debido a las razones expuestas anteriormente, es imprescindible que se le brinde un financiamiento adecuado al área educativa en México, país que está en aras de una expansión demográfica y globalizadora, por lo tanto, exige mayores necesidades. Es importante que el gobierno estatal y federal amplíe su visión respecto a la educación y tomen conciencia de que el conocimiento es el único instrumento para que la nación se desarrolle y esté apta para enfrentar nuevos desafíos.
El financiamiento a la educación superior, por tanto, no debe ser considerado como un gasto sino como una inversión, la mejor inversión de un país es aquella que se hace en su gente; es la que forma a las personas desde la educación inicial hasta la educación terciaria; es una inversión económica y social que debe protegerse de los embates de las crisis recurrentes que sufrimos como país. Una de las principales variables que hay que tomar en cuenta para analizar la problemática del financiamiento de la educación superior es la evolución de la matrícula estudiantil (ANUIES 2004).
El menor crecimiento de la matrícula en la educación superior se apoyó en la necesidad de mejorar la calidad de la enseñanza. Sin embrago los problemas de hacinamiento que pueden estar asociados con los índices insatisfactorios de calidad que, por una parte, apoyaron la decisión de regular el crecimiento de la matrícula en este nivel; y por otra, probablemente se agravaron ante la escasez de recursos (Guevara, M. 2000).
Muchos sectores golpeados por la crisis y que anteriormente podían acceder a opciones privadas, en el futuro encontrarán en la educación pública la única opción para continuar sus estudios, y ésta continuará siendo la principal opción formativa para la mayoría de la población. De ahí la importancia de ampliar oportunidades públicas de educación superior con calidad y con equidad (ANUIES 2004).
Es necesario que la matrícula escolar a nivel superior, vaya incrementándose en cada ciclo escolar, pues es muy común retroceder personalmente hasta el nivel básico primario y darnos cuenta que de nuestra generación sólo uno o dos alumnos hemos logrado llegar al nivel superior y los demás, me pregunto, a qué se dedican. Obviamente este incremento de los estudiantes al nivel superior no es posible con méritos propios, necesitamos un subsidio que pueda proporcionarnos el sistema federal y estatal, que se nos apoye con incentivos y becas para no descuidar nuestros estudios teniendo que trabajar y dedicar más tiempo al estudio.
Los trabajadores mejor calificados optan por abandonar las funciones académicas o también optan por reducir el tiempo a las labores escolares, para poder generar ingresos que compensen las reducciones de sus salarios (Guevara, 2000).
Otro de los inconvenientes que se presentan debido al escaso financiamiento escolar, es que muchos alumnos que son muy inteligentes, al no ser apoyados en su país, optan por irse a estudiar a otras universidades de otros países, en un lugar donde si les puedan ayudar a destacar sus aptitudes y crecer como profesionistas, pero estos obviamente generan aportaciones muy buenas para el país que les está financiando su educación, a esto es lo que en México denominamos “fuga de cerebros”.
Una institución de nivel superior demanda muchas necesidades internas tales como: personal docente calificado, infraestructura para cubículos, áreas designadas a la investigación, bibliotecas, laboratorios de computación, tecnología, etc., todos estos elementos tienen un costo muy elevado que ya viene inmerso en el presupuesto que se otorga a cada universidad, sin tomar en cuenta que todos estos gastos se deben de cubrir para lograr un dinamismo en la universidad y no se quede estancada, además de estos gastos, también se le suman los de operación.
El otorgar mayor presupuesto a la educación superior, se mejoran muchos aspectos que después podrían repercutir negativamente en la sociedad, tales como: ampliar la cobertura, mejorar los programas de estudios, contratar personal docente con el perfil adecuado, favorecer la infraestructura de la institución, dotar de tecnología en las áreas requeridas, etc., todo esto con el fin de brindar a los alumnos, una educación de calidad, a que sean mejores profesionistas y por lo tanto puedan desempeñarse con más seguridad en el ámbito laborar. Con estas especificaciones, no digo que todo el financiamiento se le designe al área educativa, pues la sociedad tiene otros sectores que atender y que son también de mucha relevancia.
Otros estados, dentro de nuestro país, han tomado como estrategia, el dedicarle mayor presupuesto a la educación, obteniendo resultados favorables, ya que la educación repercute en todos los ámbitos, y si ésta es una herramienta para modificar muchas de las problemáticas que surgen en la sociedad, porqué no darle auge.
Medir la inversión en educación en relación con el producto interno bruto (PIB) es un indicador muy utilizado para describir el nivel desarrollo y crecimiento de los países en este tópico. En este sentido, existe una recomendación proveniente de las conclusiones (Declaración de México) de la Conferencia Regional de Ministros de Educación y de Ministros Encargados de la Planificación Económica de los Estados Miembros de América Latina y el Caribe - celebrada en diciembre de 1979 en la Ciudad de México, conferencia auspiciada por la UNESCO en cooperación con la CEPAL y de la OEA -, en la que se declara que “los estados miembros deberían: Dedicar presupuestos gradualmente mayores a la educación, hasta destinar no menos del 7 u 8% de su Producto Nacional Bruto a la acción educativa, con el objeto de superar el rezago existente y permitir que la educación contribuya plenamente al desarrollo y se convierta en su motor principal.” UNESCO, 1979 (citado por http://www.diputados.gob.mx/cesop/doctos/DDL039%20El%20financiamiento%20de%20la%20educacion%20superior%20en%20Mexico.pdf).
El siglo XXI muestra significativos retos que generarán presión sobre la educación superior, es decir, sobre la necesidad de generar mayor infraestructura que atienda la demanda creciente que se proyecta para este nivel educativo. Estos retos son: el cambio demográfico del nuevo siglo, el proceso de urbanización del país y el mejoramiento de los indicadores de educación del país (Op. cit).
Así como la sociedad se está expandiendo significativamente debido a que existe una tecnología avanzada en cuanto a medicina y por lo tanto la esperanza de vida está ascendiendo al mismo tiempo que los nacimientos también se están logrando casi al 100 %. Por estas razones, nuestro país está creciendo demográficamente. Otro aspecto que demanda al país a tener una educación superior de calidad y una mejor cobertura, es referido a la urbanización. Anteriormente existía esa separación entre las zonas rurales y las urbanas, pero podemos percatarnos que a través del tiempo, las zonas rurales han dejado de serlo debido a la industrialización del país.
Muchos de los factores que abordan este ensayo, se derivan de la escasa importancia que se le da al área educativa y por lo tanto, no se le otorga el financiamiento adecuado a la educación superior, misma que es la base para que el país se desarrolle. Muchos estados se encuentran en mejores condiciones respecto a la educación que otros, Jalisco por ejemplo, es uno de los estados que no le da tanta importancia el otorgar un mayor presupuesto a la educación, ya que atiende otros ámbitos que considera más primordiales como son la seguridad pública., y claramente podemos percatarnos de ellos al darnos cuenta de que la matrícula en el nivel superior no avanza mucho.
Para otorgar el financiamiento a las IES se ha tomado un modelo, llamado informal, en el cual se forman criterios subjetivos por parte de las autoridades encargadas de dar este financiamiento, y toman como referencia el presupuesto del año anterior, sin consultar los resultados que se obtuvieron con este fondo y dejando de lado, los nuevos retos y necesidades a los que se enfrenta la educación superior. Este modelo no motiva la eficacia ni la calidad en las instituciones que reciben este financiamiento, al contrario, permanecen estáticas y obviamente, no contribuyen con nuevas estrategias para combatir problemas sociales.
Desde mi muy particular punto de vista, pienso que la mayoría de los problemas que se suscitan en la sociedad se derivan de la educación. Las instituciones educativas de cualquier nivel, deben comprometerse a educar alumnos integralmente, tanto en conocimiento, que en la posmodernidad es el instrumento para salir adelante, así como los valores, que hacen de las personas unos mejores ciudadanos, así pues, educando en valores desde nivel básico, es posible que la educación vaya modificando formas de pensamiento que contribuyan con el avance de la sociedad, a desvanecer la violencia, cuidar de nuestro medio ambiente y así lograr un desarrollo en la sociedad que puedan disfrutar las futuras generaciones.
BIBLIOGRAFÍA:
http://www.diputados.gob.mx/cesop/doctos/DDL039%20El%20financiamiento%20de%20la%20educacion%20superior%20en%20Mexico.pdf
Consultada el 04/06/08
http://www.anuies.mx/e_proyectos/pdf/financ_conv_hacend.pdf
Consultada el 04/06/08
Guevara, M. (2000). La catástrofe silenciosa. México: FCE
INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES DE AUTLÁN
(I E S A)
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN
MATERIA:
PROBLEMAS CONTEMPORÁNEOS DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO
TEMA:
ENSAYO SOBRE LA PROBLMÁTICA DEL FINANCIAMIENTO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN MÉXICO
NOMBRE: Nereida Elizabeth Ramírez Verdín
PROFESOR: César Manuel Rodríguez Quintero
Autlán, Jal. 11/06/08
miércoles, 9 de julio de 2008
martes, 1 de julio de 2008
Lo político y económico, ha influido mucho en la educación superior a lo largo de los años, al hacer una mala distribución de recursos hacia las instituciones educativas que no han cubierto sus necesidades, con el deficiente apoyo que se les da, ya que el mismo tiempo perjudica a la sociedad, principalmente a los alumnos que cruzan una carrera a nivel superior, y este mal financiamiento no permite que los alumnos se desarrollen en su aprendizaje, por la falta de materiales que su misma institución no cuentan con ellos, por no tener el recurso necesario para cubrir sus mismas necesidades.
Este deficiente recurso que aporta el gobierno mexicano al sistema educativo a nivel superior, no han sido tan satisfactorio por la clasificación que se les da a las instituciones educativas, que es muy poco el beneficio que se les da a las personas que están integradas a una institución educativa a nivel superior, y esto impide a que la sociedad no se desarrolle y modernice mas rápidamente.
Así como también la falta de desarrollo a las instituciones en su estructura física, y esto no permite que no se cumplan los objetivos de la institución, haciendo que los agentes sociales que colaboran dentro de ella, no le den tanta importancia o no le pongan un buen desempeño a su trabajo, debido al mal sueldo que se les da y la falta de incentivos.
Así mismo la educación superior se refleja en el desarrollo y no ha articulado de las instituciones de tercer nivel, en algunas partes que cuentan con áreas educativas no sobresalen por su aislamiento, en la heterogeneidad de la demanda para los estudios de licenciatura, en la falta de coordinación entre instituciones y en la duplicidad de carrera, que son mal atendidas por falta de recursos, así como programas y proyectos.
Entonces podemos decir que hay una desorganización total al momento de estructurar los recursos para distribuir los a las diferentes instituciones educativas que se les asigna un financiamiento por parte del mismo gobierno, este problema se desprenden de las fuerzas mayores que están encargadas de toda la masa del estado mexicano, así también las personas que se desprenden o que subordinados de los que tienen un cargo mayor, que tienen la cargo regiones de las cuales ellos están para atender las necesidades que están pasando, pero sin embargo muchas de las veces no tienen a las instituciones de educación superior para ver sus necesidades.
Este problema no se va a combatir, si no hay una concientización por parte de las personas que tienen el poder, y que no traten de buscar alternativas para la mejora de dichos instituciones que lo requieren, y poder cubrir cuando menos una mínima parte de sus necesidades, para que así puedan tener una buena demanda de estudiantes que ingresan a instituciones del nivel superior a realizar sus estudios.
La política y económica del gobierno del país son realmente heterogéneneos en el desarrollo sobre el tema básico del respeto a las formas básicas, de respeto a las más de propiedad privada y al generado urbanización con el desarrollo económico, así como la modernización social y política, y la industrialización conseguida con el modelo de substitución de la diferentes organizaciones políticas del gobierno del estado, que son las principales organizaciones que se encargan de decidir si distribuyan económicamente a la áreas asignadas para qué sobresalen, en este caso de la educación superior.
Dentro del estado mexicano no es tan notable el crecimiento educativo en los diferentes planteles de instituciones públicas como privadas en cuanto financiamiento económico, para que a miles de estudiantes puedan desarrollarse en una carrera, y a la vez exista menos unidad para las personas de clase media y paja cruzar una carrera nivel superior, para poder lograr la polarización de una enseñanza superior.
El crecimiento institucional, el de la matrícula y de los Suárez generó también el desempleo falta de planteles en aquel nivel superior y por la falta de desarrollo institucional y esto se debe a la mala organización de lo recursos en el curso que se le da.
La globalización, el desarrollo tecnológico, la creciente competencia, la explosión del conocimiento, la exigencia en la rendición de cuentas y la dificultad de la asignación de recursos para la educación superior por parte del estado, son solo algunos de los factores que agudizan la urgencia de encontrar una solución al ya ancestral problema de la justicia y la equidad en el acceso de estudiantes con escasos recursos a la universidad.
Con el actual sistema de subsidio a la oferta en la educación pública no solo no se hace justicia a los que más lo necesitan, sino que se fomentan instituciones cuyo principal objetivo es incrementar el presupuesto mediante recursos que se obtienen con cargo al presupuesto gubernamental, federal y estatal, pero sin atender debidamente a los resultados de la función para la que han sido creadas. No es extraño el caso de instituciones cuyos presupuestos operativos están comprometidos con pasivos laborales, a pesar de los esfuerzos recientes por tratar de racionalizar la entrega de recursos mediante programas que buscan una gestión más estratégica, como son los Programas Integrales de Fortalecimiento Institucional, los de Fortalecimiento al Posgrado, etc. La asignación presupuestal inercial, aquella que se basaba en los montos asignados en ejercicios anteriores más los incrementos en el costo de la vida, ha llegado a su fin, no solo por la escasez de los recursos sino por la exigencia de resultados asociados al ejercicio de dichos recursos. Numerosas voces se han escuchado para tratar este asunto y en varias ocasiones se han promovido iniciativas que buscan ofrecer alguna respuesta pero no han tenido éxito, es un buen momento este ejercicio de planeación para poner el tema sobre la mesa y buscar conjuntamente una solución, ya no hay tiempo para seguir esperando.
Por ejemplo, Dinamarca y otros países europeos, han desarrollado modelos de financiamiento basados en fórmulas que involucran, resultados de los estudiantes, prioridades y necesidades del país, así como resultados de desempeño institucional y resultados estratégicos.
A mi punto de vista yo propondría de que hubiera el espacio y la posibilidad de que el gobierno mexicano establezca un sistema de subsidio a la oferta, mediante el cual los alumnos reciban un apoyo económico al aspecto educativo que ampare el monto del costo estándar de los estudios de un programa de licenciatura o posgrado, con el cual el beneficiario pueda tener acceso a cualquier institución que él elija, pública o particular, y que se convierta en capital de la institución receptora en la medida en la que se demuestra el avance en los aprendizajes del alumno de acuerdo a evaluaciones estandarizadas que lo atestigüen.
Esta propuesta plantea ciertos retos específicos, como el hecho de calcular el costo estándar de un alumno por programa, por lo que se podría iniciar por las carreras de mayor demanda y que requieren pocos espacios específicos como laboratorios especializados, como podrían ser carreras en el área económica administrativas y ciencias sociales.
Esto permitiría empezar poco a poco, con programas que se ofertan en muchas instituciones los cuales al someterse a una competencia mayor tenderán a desplazar a aquellos de bajo nivel. Esto ayudará también a resolver el problema de la sobredemanda que se da en algunas instituciones públicas y que deriva incluso en problemas políticos con los rechazados, que presionan por ingresar a ciertas instituciones. Por otro lado permitirá que otros programas estratégicos, como los relacionados con las ciencias básicas o ingeniería, pudieran tener otro tipo de subsidios que incentiven tanto a los jóvenes que en ellos participen como a las instituciones que los ofrezcan, con lo que además se podría tratar de influir en la reorientación de la distribución de la matrícula, que ha sido un problema que recurrentemente se analiza en los foros que estudian el avance de la educación superior en nuestro país, pero al que no se le ha podido dar una solución todavía.
Referencias
Donoso, S y Schmal, R. (2002). Los modelos de financiamiento de la Educación pública en Chile y sus requerimientos de adecuación. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 4 (2). Consultado el 21 de mayo de 2007 en:
http://redie.uabc.mx/vol4no2/contenido-donoso.html
Rama, Claudio. (2005). El Nuevo escenario del Financiamiento de la Educación Superior al inicio del Siglo XXI.
Seminario ANUIES- IESALC 29-30 Ago, 2005 México, D.F.
Consultado el 21 de mayo de 2007
Strehl, Franz. (2007). Funding Systems and Their Effects on Higher Education Systems. International Report (Educational working paper No. 6). OECD.E
Este deficiente recurso que aporta el gobierno mexicano al sistema educativo a nivel superior, no han sido tan satisfactorio por la clasificación que se les da a las instituciones educativas, que es muy poco el beneficio que se les da a las personas que están integradas a una institución educativa a nivel superior, y esto impide a que la sociedad no se desarrolle y modernice mas rápidamente.
Así como también la falta de desarrollo a las instituciones en su estructura física, y esto no permite que no se cumplan los objetivos de la institución, haciendo que los agentes sociales que colaboran dentro de ella, no le den tanta importancia o no le pongan un buen desempeño a su trabajo, debido al mal sueldo que se les da y la falta de incentivos.
Así mismo la educación superior se refleja en el desarrollo y no ha articulado de las instituciones de tercer nivel, en algunas partes que cuentan con áreas educativas no sobresalen por su aislamiento, en la heterogeneidad de la demanda para los estudios de licenciatura, en la falta de coordinación entre instituciones y en la duplicidad de carrera, que son mal atendidas por falta de recursos, así como programas y proyectos.
Entonces podemos decir que hay una desorganización total al momento de estructurar los recursos para distribuir los a las diferentes instituciones educativas que se les asigna un financiamiento por parte del mismo gobierno, este problema se desprenden de las fuerzas mayores que están encargadas de toda la masa del estado mexicano, así también las personas que se desprenden o que subordinados de los que tienen un cargo mayor, que tienen la cargo regiones de las cuales ellos están para atender las necesidades que están pasando, pero sin embargo muchas de las veces no tienen a las instituciones de educación superior para ver sus necesidades.
Este problema no se va a combatir, si no hay una concientización por parte de las personas que tienen el poder, y que no traten de buscar alternativas para la mejora de dichos instituciones que lo requieren, y poder cubrir cuando menos una mínima parte de sus necesidades, para que así puedan tener una buena demanda de estudiantes que ingresan a instituciones del nivel superior a realizar sus estudios.
La política y económica del gobierno del país son realmente heterogéneneos en el desarrollo sobre el tema básico del respeto a las formas básicas, de respeto a las más de propiedad privada y al generado urbanización con el desarrollo económico, así como la modernización social y política, y la industrialización conseguida con el modelo de substitución de la diferentes organizaciones políticas del gobierno del estado, que son las principales organizaciones que se encargan de decidir si distribuyan económicamente a la áreas asignadas para qué sobresalen, en este caso de la educación superior.
Dentro del estado mexicano no es tan notable el crecimiento educativo en los diferentes planteles de instituciones públicas como privadas en cuanto financiamiento económico, para que a miles de estudiantes puedan desarrollarse en una carrera, y a la vez exista menos unidad para las personas de clase media y paja cruzar una carrera nivel superior, para poder lograr la polarización de una enseñanza superior.
El crecimiento institucional, el de la matrícula y de los Suárez generó también el desempleo falta de planteles en aquel nivel superior y por la falta de desarrollo institucional y esto se debe a la mala organización de lo recursos en el curso que se le da.
La globalización, el desarrollo tecnológico, la creciente competencia, la explosión del conocimiento, la exigencia en la rendición de cuentas y la dificultad de la asignación de recursos para la educación superior por parte del estado, son solo algunos de los factores que agudizan la urgencia de encontrar una solución al ya ancestral problema de la justicia y la equidad en el acceso de estudiantes con escasos recursos a la universidad.
Con el actual sistema de subsidio a la oferta en la educación pública no solo no se hace justicia a los que más lo necesitan, sino que se fomentan instituciones cuyo principal objetivo es incrementar el presupuesto mediante recursos que se obtienen con cargo al presupuesto gubernamental, federal y estatal, pero sin atender debidamente a los resultados de la función para la que han sido creadas. No es extraño el caso de instituciones cuyos presupuestos operativos están comprometidos con pasivos laborales, a pesar de los esfuerzos recientes por tratar de racionalizar la entrega de recursos mediante programas que buscan una gestión más estratégica, como son los Programas Integrales de Fortalecimiento Institucional, los de Fortalecimiento al Posgrado, etc. La asignación presupuestal inercial, aquella que se basaba en los montos asignados en ejercicios anteriores más los incrementos en el costo de la vida, ha llegado a su fin, no solo por la escasez de los recursos sino por la exigencia de resultados asociados al ejercicio de dichos recursos. Numerosas voces se han escuchado para tratar este asunto y en varias ocasiones se han promovido iniciativas que buscan ofrecer alguna respuesta pero no han tenido éxito, es un buen momento este ejercicio de planeación para poner el tema sobre la mesa y buscar conjuntamente una solución, ya no hay tiempo para seguir esperando.
Por ejemplo, Dinamarca y otros países europeos, han desarrollado modelos de financiamiento basados en fórmulas que involucran, resultados de los estudiantes, prioridades y necesidades del país, así como resultados de desempeño institucional y resultados estratégicos.
A mi punto de vista yo propondría de que hubiera el espacio y la posibilidad de que el gobierno mexicano establezca un sistema de subsidio a la oferta, mediante el cual los alumnos reciban un apoyo económico al aspecto educativo que ampare el monto del costo estándar de los estudios de un programa de licenciatura o posgrado, con el cual el beneficiario pueda tener acceso a cualquier institución que él elija, pública o particular, y que se convierta en capital de la institución receptora en la medida en la que se demuestra el avance en los aprendizajes del alumno de acuerdo a evaluaciones estandarizadas que lo atestigüen.
Esta propuesta plantea ciertos retos específicos, como el hecho de calcular el costo estándar de un alumno por programa, por lo que se podría iniciar por las carreras de mayor demanda y que requieren pocos espacios específicos como laboratorios especializados, como podrían ser carreras en el área económica administrativas y ciencias sociales.
Esto permitiría empezar poco a poco, con programas que se ofertan en muchas instituciones los cuales al someterse a una competencia mayor tenderán a desplazar a aquellos de bajo nivel. Esto ayudará también a resolver el problema de la sobredemanda que se da en algunas instituciones públicas y que deriva incluso en problemas políticos con los rechazados, que presionan por ingresar a ciertas instituciones. Por otro lado permitirá que otros programas estratégicos, como los relacionados con las ciencias básicas o ingeniería, pudieran tener otro tipo de subsidios que incentiven tanto a los jóvenes que en ellos participen como a las instituciones que los ofrezcan, con lo que además se podría tratar de influir en la reorientación de la distribución de la matrícula, que ha sido un problema que recurrentemente se analiza en los foros que estudian el avance de la educación superior en nuestro país, pero al que no se le ha podido dar una solución todavía.
Referencias
Donoso, S y Schmal, R. (2002). Los modelos de financiamiento de la Educación pública en Chile y sus requerimientos de adecuación. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 4 (2). Consultado el 21 de mayo de 2007 en:
http://redie.uabc.mx/vol4no2/contenido-donoso.html
Rama, Claudio. (2005). El Nuevo escenario del Financiamiento de la Educación Superior al inicio del Siglo XXI.
Seminario ANUIES- IESALC 29-30 Ago, 2005 México, D.F.
Consultado el 21 de mayo de 2007
Strehl, Franz. (2007). Funding Systems and Their Effects on Higher Education Systems. International Report (Educational working paper No. 6). OECD.E
martes, 24 de junio de 2008
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